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La Galicia encantada, terra de bruxas y meigas

Cultura 09 de julio de 2022 Por Redacción
La terra galega, llena de encanto, leyendas y misterio, de meigas, bruxas, hadas y bosques encantados

Galicia es una terra maxica. De mitos y leyendas, pociones y brebajes, conjuros y hechizos, una terra de bruxas y meigas. Porque, Galicia es otro mundo, donde lo mítico acaba fascinandote su folclore gallego, sus tradiciones, leyendas y creencias más o menos basadas en una cultura ancestral llena de elementos religiosos y místicos.

Pero si algo hay que destacar son sus leyendas de  bruxas y meigas. Aun hoy, los gallegos atribuyen la buena o mala suerte a las “cosas de meigas”. 

 Para todos aquellos que no saben que es una meiga, es nessrio explicar que se trata de una  mujer que posee poderes extraordinarios o mágicos. Tenían conocimiento de artes ocultas, por lo que la gente solía recurrir a ellas para recibir conjuros o ensalmos, y también eran muy respetadas como curanderas.

Para algunos había de meigas buenas y malas, las que hacían el mal a los demás decían que eran capaces de pactar con el diablo, mientras que el término bruxa se reservaba a aquellas otras mujeres con poderes mágicos capaces deshacer los malos conjuros y el mal de ojo.

Clases de meigas

Según los gallegos la meiga era una  mujer de aldea, ya de edad avanzada.  Pero entre las meigas  y bruxas existían distintos  tipos, a cada uno de los cuales se atribuían diferentes poderes:

Agoreira: capaces de vivir muchos años, aunque ya envejecidas.

Asumcordas o bruxas da rúa: son aquellas que se dedican a espiar las casas de los vecinos.
Cartuxeira: son las famosas echadoras de cartas, capaces de predecir el futuro.

Cartuxeira: son las famosas echadoras de cartas, capaces de predecir el futuro.

Dama de castro: eran bruxas que otorgaban sus favores solo a personas humildes, apenadas por alguna situación difícil de su vida.

Feiticeira o hechiceras: solían vivir cerca de los ríos y riachuelos, embelesando con su voz y sus cantos a los jóvenes que pasaban por la orilla. Los muchachos, encantados, eran arrastrados al agua y morían ahogados.

Lobismuller o mujer loba: estas meigas tenían en común que habían nacido en Nochebuena o Viernes Santo.

Marimanta: en el folclore gallego, es el equivalente al hombre del saco. Es decir, es la meiga que roba los niños. Vieja, fea y encorvada, carga sobre su joroba un enorme saco en el que lleva, claro está, los niños que roba.

Meigas chuchonas o chupadoras: capaces de cambiar de apariencia, pueden incluso transformarse en insectos o vampiros, por lo que se las considera las meigas más peligrosas de todas.

Vedoira: se trata de una meiga hermosa y agradable, cuyo gran poder es la adivinación. Son capaces de intermediar con las ánimas del cielo o el purgatorio.

Voladoira: son las meigas que pueden volar.

Las meigas y bruxas llegaron a ser tan populares que el Obispado de Orense proclamó su excomunión, y no fueron pocas las mujeres quemadas en la hoguera acusadas de meigas. Entre ellas, la famosa María Soliña, una supuesta bruja de Cangas (en realidad, una simple pedigüeña) torturada por el Santo Oficio hasta confesar aquello de lo que le acusaban.

Hoy, las meigas son un recuerdo popular de una mitología que, siglos atrás, estuvo muy presente en la vida de los gallegos. Aún hoy en día el viajero  y pedegrino quedan fascinados al escuchar estas leyendas. 

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