LA IZQUIERDA Y EL MUNDO RURAL

Análisis 10 de octubre de 2021 Por Miguel Lucas

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En los primeros años de la Transición la izquierda apoyó a los jornaleros y a los campesinos en sus movimientos reivindicativos para mejorar los salarios y defender la vida en el campo. Fue muy importante la labor de CCOO, de la COAG o de la UPA para conseguir las peonadas para el paro agrario, la seguridad social, los convenios... Recuerdo el trabajo de los abogados de CCOO recorriendo los pueblos, una vez terminada la jornada laboral, y hasta las tantas de la noche. 

Con la entrada en la Unión Europea empezaron los cambios en el mundo agrario y, poco a poco, la izquierda también comenzó a desantender a los pequeños agricultures y a los jornaleros. En pocos años los campos se quedaron casi sin la mano de obra tradicional, mientras que los propietarios optaron por el abandono y las subvenciones. 
La izquierda se había centrado en el mundo urbano y en los trabajadores de los sectores secundario y de servicios, quizás porque el despoblamiento y la baja demografía de las zonas rurales no iba a ser su caladero de votos. Error.

Si hacemos un esquemático recorrido por la historia reciente del campo, observaremos cómo en los años veinte y treinta de la anterior centuria, justo en los inicios de la modernización agraria, los campesinos participaron activamente en las luchas políticas del momento; durante la Guerra Civil hubo experiencias sociales y agrarias de todo tipo y, posteriormente,el franquismo engañó a los agricultores prometiéndoles casa y tierras para acabar expulsándolos a la zonas industriales.

¿Y en estos momentos, qué pasa en el campo? Además de la agroindustria y de la agricultura especulativa, se percibe un cambio en el que tiene mucho que ver la lucha por la España vacía, los movimientos del modelo «Teruel existe» y, por otro lado, la ecología y la vuelta a la naturaleza. Sin embargo, la izquierda parece que no se entera, o no quiere enterarse, y deja el campo libre para quien venga a sembrar. 

Por lo visto, ya hay quien lleva un tiempo sembrando y estoy seguro de que en las próximas elecciones va a recoger buena cosecha. Vox, que parecía un partido sin intelectuales orgánicos, parece que sí los tiene como lo demuestra su éxito en la judicialización de la política y su reunión en Madrid de los que han llamado «España en pie» en la que reivindica los valores de la gorra de la Caja Rural. Su objetivo es afianzarser en las zonas rurales aún más y extender su discurso de supuestos valores hispanos.
 Hablamos de unos 20 diputados en juego que se disputarán principalmente entre VOX y el PP, por un lado, y lo que pueda rascar el PSOE, por otro. Si unimos ese número de diputados de las provincias rurales a los 40/50 del voto urbano, parece que sus ideólogos saben hacer cuentas. La otra izquierda, la que está a la izquierda del Psoe, no cuenta, a pesar de que esgrimen la bandera del ecologista pero esto no es Alemania.

Llevamos años ignorando el mundo rural, sus valores, sus gentes, sus conocimientos, su historia, su saber hacer y no se ha atendido, como en Francia, su potencial para poder vivir de él. Vox aprovechará este fin de semana los olvidos de la izquierda durante los últimos veinte años del agro español. Si lo saben hacer bien, la izquierda tardará en recuperar el que fue su mundo.

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