Sin quererlo, Trump reaviva los reclamos por un sistema electoral más justo

Internacional 31 de julio de 2020 Por María Laura Carpineta
A tres meses de las elecciones generales, el presidente estadounidense sorprendió al proponer por primera vez en la historia del país la postergación de los comicios nacionales por la pandemia y, sin quererlo, reavivó los reclamos por un sistema más justo que incentive a todos a participar.
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El funeral del líder del movimiento de derechos civiles de los años 60 John Lewis se convirtió este jueves en un concierto de voces, muchas de ellas de dirigentes negros, que pidieron defender el voto, pero no solo para esta próxima elección.

El que fue más lejos y propuso reformas más concretas fue el expresidente y aliado del candidato presidencial demócrata, Joe Biden, Barack Obama.

"Vamos a aprobar una ley de derechos electorales como quería John Lewis, pero debemos avanzar aún más. Hay que garantizar que todos los ciudadanos están automáticamente registrados para votar, incluyendo expresos que ganaron su segunda posibilidad", pidió Obama, citado por el canal de noticias ABC.

"Tenemos que ampliar el número de centros de votación y la opción de la votación temprana, y hacer feriado el día de la elección nacional, para que si sos alguien que trabaja en una fabrica o sos una madre soltera que tiene que ir a trabajar y no le permiten faltar, igual puedas votar", continuó.

"Y debemos garantizar que todos los ciudadanos de Estados Unidos tienen igual representación y eso incluye a los ciudadanos de Washington DC y Puerto Rico", agregó, en referencia a dos distritos que no votan senadores y diputados federales, y llamó a terminar con la manipulación del trazado de los distritos electorales "para que todos los electores puedan elegir a sus políticos y no al revés".

En Estados Unidos la votación no es solo voluntaria, sino que las personas deben empadronarse primero -con meses de anticipación- y luego votar un día hábil, un martes, cuando deben cumplir con su jornada laboral, llevar y traer a los niños de las escuelas y cumplir con todas las obligaciones cotidianas.

A esto se suman una serie de leyes aprobadas en la última década -principalmente- en casi todo el país que de una manera u otra restringen el voto. Por ejemplo, que aquellos con sentencias penales en curso -aún si están con una probation- no pueden votar o que solo pueden hacerlo mostrando un registro de conductor u otro tipo de documento que no tienen todos los ciudadanos.

En medio de este sistema electoral, el país posee dos maneras de facilitar el voto para aquellos que no puedan o quieran ir a votar el día de los comicios: el voto en ausencia y el voto por correo.

El primero existe desde la época de la Guerra Civil y con los años se afianzó a través de leyes federales para garantizar, por ejemplo, que todos los militares y diplomáticos en el exterior puedan votar.

Este sistema exige que el votante envíe a las autoridades un pedido oficial, en el que explica por qué no puede votar físicamente y, si el formulario es aprobado, entonces el Estado le enviará por correo las boletas para hacerlo.

Este es el tipo de voto que Trump utilizó en las elecciones primarias de este año y que sigue defendiendo como seguro.

En la década de 1980, ante el constante reclamo de sectores por un sistema electoral más justo, el Estado de California habilitó lo que se conoce como el voto en ausencia por cualquier razón. En otras palabras, ya no es necesario esgrimir una explicación por la ausencia en el día de la votación ante las autoridades.

Desde entonces, más de la mitad del país adoptó este sistema ampliado.

El voto por correo que Trump criticó es el sistema que existe actualmente en cinco estados -Colorado, Hawaii, Oregon, Utah y Washington- y que permite que las autoridades envíen por correo las boletas a todos los ciudadanos registrados para votar, quienes podrán llevarlas a las urnas el día de las elecciones o emitir su decisión devolviéndolas por el mismo sistema de correo.

La campaña de Trump para instalar el fantasma de un posible fraude se volvió más directa y belicosa en mayo pasado cuando el Gobierno de Michigan, un estado clave para ganar la Presidencia, anunció que utilizaría el sistema de voto por correo para tratar de evitar nuevos brotes de coronavirus en noviembre.

Por ahora, el resto del país no se plegó a esta medida ni ha dado indicios de querer hacerlo. Tampoco existen antecedentes de fraudes masivos o importantes de este sistema de voto por correo para comenzar a cuestionar la modalidad.

Pero la estrategia tampoco parece ser esa, sino dar un golpe de timón en medio de una crisis sanitaria y económica que Trump no logra controlar.

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